HUELLA Y CONTRAHUELLA

Texto de LUAN

La obra reimagina la escalera como un ciclo entre cuerpo y espíritu, donde huella y contrahuella articulan un tránsito continuo entre lo material y lo trascendente.
A través de fotografía, video y dibujo con resina de copal, construye una experiencia sensorial donde el aliento y el humo se convierten en metáforas de transformación.

La pieza evoca el retorno como proceso íntimo, invitando a reflexionar sobre el viaje personal hacia una dimensión más amplia de existencia.

Texto de Nahiely Rasgado

¿Cómo ha sido mi viaje?

En una escalera, la huella es donde pisamos. 

La contrahuella es lo que define la altura, lo que nos eleva.

La vida no es un trayecto lineal, sino un andamiaje de transformación. En esta escalera, la huella es nuestra respiración: el apoyo firme en el presente, el pulso que nos ancla a la materia mientras habitamos una estructura en constante movimiento. Es el cuerpo reclamando su espacio en el ahora.

La contrahuella es la que nos define. No es solo altura; es la fuerza invisible que nos eleva y nos empuja hacia el interior. Es el ímpetu del espíritu buscando su cauce.

La estructura es un microcosmos, expandiéndose y contrayéndose como el humo del incienso. Así como la resina se consume en el aire, nuestra existencia es un viaje iniciático donde el fuego deja su rastro y el aire propone trayectos.

Avanzar exige un duelo: soltar la forma para ganar la esencia. En cada paso, dejamos un calor impreso en el camino de otrxs y una marca del fuego que fuimos. Al final, cuando el humo se disipa, la estructura se vuelve intangible.

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Cartografía de una partida