De lo cotidiano a lo permanente

Texto de Marco Mendoza. Artista visual

Construir al mundo implica cierto desapego a lo trivial, a lo literal; asumir que las convenciones y lo que consideramos evidente carga ya un desgaste en su memoria, como si la rutina escueta que brinda nuestra seguridad y certidumbre en los resultados nos deteriora la sensibilidad o la capacidad de construir nuevas formas de ver al mundo. Lo cotidiano nos obliga en muchas ocasiones a una sola lectura, sin la diversidad que otorga descubrir, o construir en todo caso, situaciones distintas cada día. La obra de Nahiely implica este desapego por lo cotidiano, pero no en el sentido alienante de negar su existencia, sino de anclar la práctica diaria de toda actividad en una simbiosis de imaginación y convención. Su búsqueda por formas visuales que sobrepasen lo literal, la han llevado a conjugar elementos de la naturaleza con significados legibles con otros de carácter arquitectónico; sus piezas establecen relaciones con el entorno urbano a través de construcciones saturadas de unos cuantos elementos, y los elementos son irónicamente elementos naturales con una geometría precisa y ordenada. La contraposición de la geometría y construcción de figuras como las alas de mariposa con la premeditada construcción de torres que dan la impresión de estar a punto de colapsarse o de los mismos conjuntos de alas colocados en un espacio usualmente antagónico al que pudiesen encontrarse genera más que una contradicción un  sincretismo visual y significativo que nos otorga posibilidades de asombro.

Y en todo caso Nahiely, no pretende establecer piezas dotadas de un discurso que nos presente una realidad distinta de la que usualmente enfrentamos en nuestra cotidianidad, no ilustra un mundo imaginario. Lo que propone es, establecer posibilidades de construcción de lo cotidiano a través de las relaciones evidentes entre nuestra mirada personal, individual y subjetiva, sin dejar de pensar, y actuar, en lo cotidiano de cada día.

Nahiely se suma a un gran número de artistas cuyas propuestas nacen de la reflexión de su actividad cotidiana, y que a partir de esta promueve una conciencia sobre nuestra forma de mirar; y con esta conciencia se involucra la necesidad de ser críticos sobre nuestros condicionantes sociales para poder alcanzar la tolerancia y respeto de diferencias, tanto sociales como ecológicas.

Las piezas que exhibe son parte de un proceso desarrollado desde hace años, que sigue en revisión y que se transforma según encuentra formas y herramientas plásticas más acordes con su pretensión de diversidad y tolerancia en el contexto urbano en el que se encuentra. Su obra es el contraste que permite una lectura de nuestro propio entorno, más allá de las posibles significaciones que cada uno le otorgue. Su recorrido no se agota en divagaciones discursivas, pues han sido realizadas las piezas a partir de un proceso en el que intervienen con la misma importancia la teoría y la producción, ambas en continuo intercambio durante el proceso creativo. Tengamos presente que la obra que nos comparte Nahiely es a la vez voluntad de expresión y puesta en práctica de esa voluntad; ¿acaso la diversidad y tolerancia no son ese mismo ejercicio?.

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